TEMA: CALOMETRÍA
La importancia de la energía calorífica en la Historia de la Humanidad es inmensa. El calor
del Sol es un factor indispensable para la vida, y condiciona el paso de las estaciones, el reparto del clima y sus fluctuaciones. La conquista del fuego, una de las primeras grandes proezas técnicas del hombre, revolucionó las condiciones de la alimentación y permitió el nacimiento y desarrollo de técnicas tan esenciales como la cerámica y la metalurgia; no es extraño el lugar privilegiado que el fuego tiene en todos los grandes sistemas cosmológicos y físicos desarrollados en la antigüedad. En el siglo VI antes de Cristo, la escuela pitagórica planteó las bases de lo que sería la visión cosmológica durante más de dos milenios; el Universo constaba de tres partes, que en orden de nobleza y perfección creciente eran:
el Uranos, o la Tierra y su esfera sublunar; el Cosmos, o los cielos inmóviles, limitados por la esfera de las estrellas fijas; y el Olimpo, o morada de los dioses.
La Tierra, los cuerpos celestes y el Universo se movían con movimiento circular y uniforme, dado que el círculo era la figura geométrica perfecta, siendo sus movimientos más lentos cuanto más noble y divina era su condición. Empédocles de Agrigento, en Sicilia propuso por primera vez que las cosas del mundo sublunar estaban formadas por los cuatro elementos básicos: agua aire, tierra y fuego. Con ligeras variantes, este esquema se prolongó hasta la época moderna.

